02 Jul Viviendas residenciales y verano: ¡Recuperación a la vista!

El incremento de la venta de segundas residencias junto al regreso de inversores y compradores extranjeros, primera señal de recuperación tras la Covid-19

Durante el último año y medio, la crisis originada por la pandemia ha supuesto la incertidumbre en todos los sectores económicos, incluido el inmobiliario. Sin embargo, el escenario actual es muy diferente: ha sido una crisis sanitaria, no financiera; además, el sector se asienta ahora en cimientos más sólidos y una situación, en general, más saneada.

De acuerdo con el Instituto de Valoraciones, la llegada de la Covid-19 ha originado nuevas tendencias en el mercado inmobiliario.

Han surgido nuevas necesidades de los compradores con espacios dedicados al teletrabajo, más amplios y abiertos, mayor luminosidad natural, que les animan a cambiar de residencia.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al pasado mes de marzo, reflejan que la compraventa de viviendas ha vuelto a los niveles anteriores a la crisis sanitaria.

El fin del estado de alarma y el avance en el proceso de vacunación nos permiten vislumbrar una posible recuperación este periodo estival con la adquisición de segundas viviendas y la llegada de nuevos compradores extranjeros.

SÍNTOMAS DE REACTIVACIÓN

Hay dos factores que aún influyen en la velocidad y estabilidad de este despegue: la incertidumbre que provoca la evolución de la economía y del mercado laboral, que afecta al comprador de nuestro país y una clara menor actividad de los compradores extranjeros.

Todas las previsiones son bastante coincidentes. Es más, con los datos en la mano, podemos observar que se está registrando una ligera reactivación generalizada en la compra de segundas viviendas con repuntes, eso sí, localizados.

El mercado de lujo, sobre todo en grandes ciudades, han experimentado una reactivación casi inmediata de la demanda extranjera, ligada estrechamente al teletrabajo. Una tendencia revestida de continuidad.

Las viviendas con espacios al aire libre, repartidos por toda la costa española incluido Canarias sustentan una actividad donde el comprador nacional es el protagonista a la espera del regreso en masa del extranjero.

Pese a la pandemia, en 2020, hablando en términos relativos, las compras de vivienda formalizadas por extranjeros representaron el 11,32% del total de las operaciones el pasado año y el interés del inversor internacional se mantiene con el foco puesto a lo largo de todo el mediterráneo y ambas Islas, tendencia que se espera continúe al alza con el fin de las restricciones a la movilidad y las cuarentenas.

Pero no queremos sólo centrarnos en la vivienda vacacional propiamente dicha; también queremos poner el foco sobre los compradores-inversores interesados en las grandes ciudades como Madrid.  

Los datos demuestran que el comprador latinoamericano está muy activo en la capital al encontrar aquí una base permanente en Europa: compartir idioma, la buena “onda” entre sus países de origen y el nuestro hacen que saboreen España en todas sus vertientes en un entorno seguro.

El verano, momento clave para la comercialización de inmuebles a extranjeros, hay que tomarlo aún con cierta cautela, ante las restricciones de movilidad que aún están vigentes en varios países tanto europeos como transoceánicos.

LA MOVILIDAD, PRIMERA PÁGINA DEL LIBRO DE RUTA

Las expectativas del alquiler vacacional están muy condicionadas por la evolución de la pandemia y, por tanto, por la movilidad de los turistas, tanto nacionales como extranjeros. De momento, los datos hasta abril de 2021 indican la llegada de un 82,6% menos de visitantes que en el mismo periodo de 2020, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las bajadas de precios en los alquileres vacacionales y la movilidad intranacional han ayudado a que este mercado muestre una evolución muy homogénea.

Como conclusión podemos extraer que el mercado de las viviendas residenciales está siendo uno de los que más está notando esta lenta vuelta a la normalidad y que ya no sólo se buscan viviendas para pasar en ellas nuestros días de merecido descanso vacacional sino que la tendencia es a quedarse a vivir de forma permanente en ellas por las ventajas que presentan frente a espacios más pequeños o cerrados.

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